En 1968 Herbert A. Gilbert patentó la idea de un dispositivo que sustituiría la combustión del tabaco en los cigarrillos convencionales por vapor cálido y con sabores. Este dispositivo no incluía nicotina ya que Gilbert era un adelantado a su época y era consciente de los peligros del tabaco, quería un dispositivo para que la gente dejara de fumar, cuando fumar en esa época estaba tan aceptado y era tan común que lo podías hacer en cualquier parte, cines, aviones, oficinas, hospitales… Por eso solo se quedó en una idea, un intento fallido que no terminó de convencer al resto del mundo, no había una base para vender ese producto como una alternativa más saludable que el tabaco, cuando el propio tabaco no era considerado insalubre en absoluto.

La tecnología avanzó y el conocimiento de la gente sobre el tabaco, en 2003 el farmacéutico chino Hon Lik desarrolló el primer cigarrillo electrónico después de la pérdida de su padre a causa de un cáncer de pulmón. Creó un método que permitiría a los fumadores disfrutar de la sensación de fumar, pero sin los millares de químicos ni productos cancerígenos además de implementar la nicotina en los líquidos para poder variarla en diferentes medidas y acabar sin consumirla en absoluto. El producto tuvo una total aceptación en el mercado chino y poco a poco se fue extendiendo su venta y su producción por todo el mundo.

La organización mundial de la salud (OMS) se convirtió en la primera organización en hacerle una referencia y aunque desmintieron que se podían implementar para dejar de fumar, esto aumento su popularidad ya que no presentaron efectos negativos.

Los siguientes estudios, la prensa, y la gente buscando informarse sobre este producto por interés y curiosidad lo impulsó tanto que ahora se conoce por todo el mundo, además los estudios demostraron que no había agentes químicos preocupantes a niveles tóxicos y también demostraron que son entre 100 y 1000 veces menos perjudiciales que los cigarrillos convencionales.

En su auge de popularidad hubo muchos gobiernos, farmacéuticas y tabacaleras que persistían en la “creencia” de que estos productos representaban una amenaza potencial y desde entonces se instauró un tira y afloja que a día de hoy sigue con algunos gobiernos y algunas personas, aunque cada vez salen más estudios a la luz desvelando el verdadero potencial de estos productos.

Hoy en día el Cigarrillo Electrónico sigue su crecimiento constante, implantándose más y más en la sociedad, es por así decirlo una evolución lógica del cigarrillo tradicional.

Es una tecnología que evoluciona constantemente, tenemos desde kits de inicio súper sencillos para los que no se quieren complicar la vida, hasta los cigarrillos electrónicos más sofisticados que incluso incluyen control por voz.

¿Qué tiene el futuro preparado para el Cigarrillo Electrónico?

Nosotros lo tenemos claro :-)